Tres meses después…
—¿Perdón? ¿Qué? —preguntó Rachel, procesando la información, mientras Logan sonreía con una sospechosa calma.
—No dije nada del otro mundo como para que te pongas así. —Logan soltó una risita y se levantó del sofá, en donde estaba sentado con Esperanza dormida en sus brazos, y se acercó a ella—. Solo dije que no tienes que preocuparte de nada por unos días. Te he reservado unos cuantos días de Spa.
—En serio, eso no tiene sentido.
—¿Por qué no? —Logan alzó las cejas.
—¿Por q