—David, por favor, déjanos explicarte… —insistió Madison, acercándose a él.
—Madison, ¡ten un poco de dignidad, si es que aún sabes lo que es eso! ¡No quiero escucharte! Vi el video. Vi todo lo que necesitaba para saber la verdad. No sé hace cuánto tiempo se están viendo a mis espaldas, pero no me importa. Lo único importante es que eres una desagradecida. Te he dado todo. ¡Les «he» dado todo! —enfatizó—. ¡Te he perdonado miles de errores, pero esto…! —Tragó saliva—. Esto no tiene perdón.
La