Logan permaneció inmóvil por lo que le pareció una eternidad, mientras oía cómo Rachel se movía al otro lado de la puerta, y la sensación de vacío en su pecho se hizo más profunda. No había una sola palabra que pudiera decir para arreglar las cosas. ¿Por qué le importaba tanto?
«La quieres», dijo una voz en su cabeza. Y era la verdad, no podía negarlo. El tiempo que habían pasado juntos lo había llevado a sentir algo por ella. No estaba muy seguro de qué era, pero sabía que algo había. Y temía