Cherry Wilson, se encontraba de pie frente a ella, al otro lado de la puerta, con un traje sumamente ceñido de color azul marino, que resaltaba su imponente presencia, con una sonrisa falsa dibujada en sus labios carmesí. Cherry la miró de arriba abajo con una mezcla de condescendencia y de triunfo que hizo que la piel de Rachel se erizara.
—Buenos días, Rachel —dijo Cherry con un tono suave, que a Rachel le resultó incluso venenoso—. Pasaba por aquí, porque, pensé que deberíamos tener una pequ