El tiempo pasó con rapidez y Rachel se encontró sentada en el interior de «La Corona Whitmore», el lujoso restaurante de Jenna y David, esperando que llegara su mejor amiga.
La tensión en su interior crecía conforme pasaban los minutos, mientras se mentalizaba para lo que sabía que iba a ser una conversación para nada fácil. No había querido arrastrar a Jenna en la mentira en la que se encontraba atrapada, pero sabía que no podía ocultarle la verdad, por mucho que quisiera. Después de todo, era