Narrador omnisciente
El reflejo de Irene en el espejo estaba cubierto por felicidad, aún enmedio de dilemas que no se resolvían, ella quería saber a qué sabía ignorar por unas horas.
Por ello no dudó en poner a su hijo en brazos, caminar a la salida de la casa y sonreír como si nada más que pasar las horas que le restaban a su boda en un restaurante con Marissa, Isabella y Marina, como lo había propuesto, ya que de Tej se estaban encargando sus amigos.
__ Juro que si hacen una estupidez, se q