Irene.
Días muy pesados nos esperaron. No sabía que algo podía opacarse así, pero lo estaba viviendo.
O quizá solo yo era la única que lo sentí de esa manera, porque Tej, aunque con el ánimo decaído siguió sus días.
Tal vez se trató de la culpa que sentí caer sobre mí, porque desde que llegué a su vida le pasaron cosas que de seguro no había ni pensado.
Quería remediarlo. Pero mi egoísta deseo de estar con él era mayor, eso era lo que más pesaba, lo que más molestaba en mi cabeza.
Me vi en el