Durante algunos mínimos, Jazmín estuvo en silencio, pensando en lo qué debía hacer.
Se levantó de la cama, recogió el estuche rojo y colocó dentro el anillo. Cerró su mano y salió con determinación de la habitación. Mientras bajaba las escaleras vio a Soledad quien venía del comedor con los platos intactos como los sirvió.
—Soledad… —dijo en voz firme— ¿El señor Ethan sigue en el comedor? —preguntó.
—No, Jazmín. —Soledad negó con la cabeza al mismo tiempo mientras respondía— No quiso come