Ethan bajó del coche, abrió la puerta trasera y tomó a la niña en brazos, mientras Juliette tomaba el bolso con las pertenencias de la pequeña Danna.
—Está dormida —dijo él, cubriéndola con su cobija rosada.
—Gracias por este hermoso momento. —contestó ella, sosteniendo a la bebé en sus brazos.— Creo que Danna y Oliver deberían verse y conocerse en algún momento ¿no crees?
Ethan frunció el ceño, sorprendido por la rapidez con que Juliette avanzaba, pero en su interior sabía que ella tenía t