Estoy dando los últimos retoques al planchado de mi cabello frente al espejo de la habitación de Leandro. En una hora más o menos había logrado pautar un desayuno con mis antiguas compañeras de trabajo, Roberta y sorprendentemente Teresa. Esta última había regresado a la ciudad para pasar el cumpleaños de varios familiares por la fecha.
—¿Saldrás?
Esta es la pregunta que Leandro me hace arreglándose el puño derecho de la camisa de su traje. Por su lado, Leandro tenía otro de esos días atareados