Camino apresurada por el bosque con el desespero en la garganta y la mayor tensión posible en la mano que sostiene esta linterna. Los rayos del sol se han ido apagando y la noche se está apoderando de nosotros. Así era, tras horas de búsqueda a Leah, todavía no dábamos con ella.
Nadie sabía de su paradero o a dónde podía haber ido. Nadie la había visto salir de la mansión, a nadie le había insinuado que saldría, además todos los autos en el estacionamiento estaban completos, incluyendo los suyo