Narrado por Leandro Brown
Si tuviese un dólar por cada vez que mi madre me había sacado de mis casillas, tendría una pequeña fortuna exclusivamente de esa fuente. Lo cual no era una certeza agradable, ni que me gustaría presumir. Aun así, aquí estoy, llegando a la guarida de los lobos para un enfrentamiento más.
—¿Estás seguro que no quieres que me baje contigo? — cuestiona Sergio.
Este había conducido por mí en el trayecto de mi hogar al de Misael. Tampoco había sido sencillo montarme en el