—Amor, no sabía que ya estabas despierto —pronunció Kath con nerviosismo y eso solo provocó que William la mirara con más intensidad.
—Me alegro de haberme despertado, así podré saber de qué te tiene que informar mi hermano. ¿Qué haces hablando con él, Kath? —Por un momento los celos lo cegaron y el corazón se le comenzó a acelerar en respuesta.
Agarró una silla y se sentó cuando la vista se le oscureció por unos instantes.
—¡Will! —gritó su esposa y se acercó con rapidez para ayudarlo—. ¿Estás