Kathleen había bebido, pero no lo suficiente para no saber qué estaba ocurriendo. El alcohol ingerido solo la obligó a hacerse más consciente de sus sentimientos, de lo mucho que le dolía no poderle dar un hijo. La bebida engulló su dignidad y su honorabilidad, porque en ese momento no pensaba en nadie más que en ella misma.
Los labios de Will sobre los suyos estaban haciendo estragos en su cuerpo, no podía ni quería detenerse.
Una noche, le había dicho él y ella lo había entendido a la perfe