Ava buscó a Sebastián por la oficina, siguiendo las indicaciones de una de las secretarias. Cuando finalmente lo encontró, lo notó concentrado, con el ceño fruncido, en una expresión de preocupación que rara vez había visto en él. A pesar de sus esfuerzos por ocultarlo, Sebastián no pudo evitar notar la mirada inquisitiva de Ava cuando ella entró en la oficina.
—¿Estás bien, Ava? —preguntó Sebastián, su tono lleno de preocupación mientras se acercaba a ella.
Ava vaciló por un momento, tratando