Angela caminaba por el bullicioso campus universitario, absorta en sus pensamientos sobre los últimos acontecimientos. El beso con Bastián y su abrupto regreso a la universidad habían dejado una huella en su corazón, una mezcla de emociones que todavía no lograba desenredar.
Por ese motivo no quiso despedirse de él, no se sintió preparada para la despedida.
De pronto, una voz familiar la sacó de su ensimismamiento.
—¡Angela!
Se giró y vio a Antony acercándose. Era su primer día como profesor y