El sol de la mañana acariciaba suavemente el jardín de la casa Montenegro, iluminando el escenario de una despedida llena de emociones encontradas. Bastián, con su maleta a un lado, se preparaba para regresar a la universidad y enfrentar sus últimos meses. Ava y Sebastián estaban a su lado, sonriendo con orgullo pero también con una pizca de tristeza.
—Cuídate mucho, hijo —dijo Sebastián, dándole un fuerte abrazo—. Ya casi terminas, estamos muy orgullosos de ti.
Ava se acercó, sus ojos brilland