—Son unos viejos amigos, Samara… incluso creo que… es a Sophie con quien te comparé el otro día, ¿No creen que es una coincidencia? —André frunció el ceño ante la comparación de su abuelo, y en ese momento reparó mejor en la fisionomía y el rostro de esa mujer delante de ellos.
Él parpadeó varias veces cuando Sophie observó a Samara con sus orbes verdes, que incluso la detallaban por mucho tiempo.
¿Por qué la miraba con tanto interés?
—Creo que tenemos que irnos… —André tomó la mano de Samara