—¿Me llamaste? —Connor llegó a una oficina privada, que André tenía dentro de su casa, cuando eran la una de la madrugada.
Su guardaespaldas pudo ver que André estaba llenando nuevamente su vaso, y por la botella casi vacía, dedujo que tenía bastante tiempo bebiendo. También era destacable que toda la oficina en la planta baja estaba llena de humo.
—Connor… estoy a horas de casarme… —la lengua de André era un poco enredada, pero Connor podía jurar que nunca lo escuchó hablar con tanta seriedad