Samara se unió más a André cuando el lugar comenzó a cambiar de forma.
Había muchos autos estacionados, todos costosos alrededor, mientras mujeres y hombres entraban a un gran lugar, de donde salían luces, y música a reventar.
Ella abrió los ojos desmesuradamente cuando vio a las chicas con vestidos excesivamente cortos, y blusas escotadas.
Ella había elegido un vestido hasta los tobillos tipo egipcio, y tenía unas sandalias bajas que la hacían ser más pequeña de lo que era, al lado de André. P