Sentí que el soporte que me brindaba mi brasier se deshacía y cuando su cálido aliento se posó sobre mis pechos desnudos un pequeño estremecimiento me trajo a la realidad y antes de que cualquier cosa pasara, lo detuve por los hombros.
—Sebastián, debemos parar — dije con toda la fuerza de mi voz y la excitación del momento se rompió en ese instante.
Pero él no dijo nada, sentí como el peso de su cuerpo sobre el mío desaparecía, yo me senté sobre la cama, cuando mis ojos se acostumbraron a la p