CAPÍTULO 38: ATRAGANTAR.
— ¿Qué?—pregunto de golpe, sin terminar de entender lo que el Defensor dice.
— ¿Pero, como puede ser posible?— dice Pablo, con restos de su desayuno en las mejillas.
—No tengo la menor idea, Sr. Carnelutti. Pero lo cierto es que tengo unos contactos que efectivamente verificaron sus antecedentes, o cualquier información que le ligara con el caso que se supone fue abierto en su contra… pero lo cierto es que usted está tan limpio como la Madre Teresa de Calcuta. — explica el Defensor y yo trago g