CAPÍTULO 83: “¡HOLA, HERMANITO!”.
Me alegré tanto cuando el auto encendió que estaba hasta cantando contento y Julie se reía divertida de mi entusiasmo.
Ahora, unos minutos más tarde, parece ser que mi alegría se ha ido al garete.
—¡No puede ser en serio!—exclama Julie cuando llegamos a lo que parece ser una tranca en plena autopista.
Los autos en lugar de ir y venir, huyendo de la tormenta, están totalmente estancados y haciendo un gran bullicio con las cornetas.
—No se ve qué es lo que está interrumpiendo el paso…—susurro,