CAPÍTULO 85: “AZOTADA”.
—Doctor Robles… —digo rápidamente, sin creerme mi suerte de que en tantas ciudades del mundo, vine a encontrarme en Nueva York al que fue mi psicólogo en mi país.
—¿Cómo estás, Dina? —me saluda cortésmente y lo veo darle una mirada rápida y nerviosa a la entrada de la tienda de vestidos de novia.
—¿Trabajas aquí?—pregunta de pronto.
Woah, ¿Qué le pasa?
—No pienso mentirle, doctor… La verdad que sí trabajo aquí y me parece muy extraño que justamente me lo encuentre acá.—bromeo. —Jamás he sido un