Capítulo 90. Declaraciones y límites
Gabriel Uzcátegui
El "sí" de Emma resonó en mi mente como un eco interminable, llenándome de una euforia que no recordaba haber sentido en años. Sin pensarlo dos veces, la tomé entre mis brazos mientras gritaba lleno de emoción, girando con ella mientras ambos reíamos como dos adolescentes atrapados en un momento mágico.
—¿Qué haces, Gabriel? —preguntó entre risas, con los ojos brillando de emoción.
—Celebrar que has decidido hacerme el hombre más feliz del mundo... otra vez —respondí, sin deja