Capítulo 74. Promesa de familia.
Emma Marín.
Al fin la pequeña extiende su mano, y yo respiro aliviada. Me levanto con dificultad, sintiendo el peso de mi vientre como un recordatorio constante de mi embarazo, y luego camino con Sandra hacia un banco cercano. Allí me siento, tratando de enviar aire a mis pulmones y recuperar el aliento.
—Lo siento, es que me siento como un pez globo… estoy muy gorda —dije, intentando aliviar la tensión con una sonrisa.
Sandra me mira con curiosidad, una pequeña sonrisa asomando en la comisura