Capítulo 51. Un indicio inesperado.
Emma Marín.
Mi mano se posa instintivamente sobre mi abdomen, mientras termino de arrojar en el inodoro todo lo que comí, al mismo tiempo que una sensación desagradable se enrosca en mi interior, creciendo con cada segundo.
"Vamos, Emma. ¡Cálmate!," pienso, mientras intento mantener la compostura.
Respiro hondo y me lavo las manos, dejando que el agua fría me devuelva algo de claridad. Una idea se forma en mi mente, absurda y ridícula al principio, pero gana fuerza con cada segundo que pasa.
M