Rebeca siguió bebiendo sin hacer el más mínimo caso del comentario de Daniel, sorbía lentamente, moviendo sus labios mientras miraba en dirección a su esposo. Cuando consideró que ya se había exhibido suficiente, depositó la copa encima de la mesita de noche y regresó al lado de Dani para proseguir su labor de seducción.
Con gusto siguió acariciando con la mano el pecho de su marido, en verdad estaba deseando que le hiciera el amor. Necesitaba sexo esa noche y no tenía nadie más a mano. Jorg