Samantha
Parecía muy alterada, lo que me preocupó un poco.
— Lara, ¿qué ha pasado?
— Lo siento, necesitaba hablar, no creo que mi familia me entienda — comenzó.
— Vamos dentro, aquí hace frío — la cogí del brazo, llevándola hacia la puerta.
La dejé en el sofá y fui a la cocina a preparar un té para calmarla. Volví al cabo de unos minutos con dos tazas humeantes mientras ella parecía ensimismada.
— ¿Quieres contarme lo que ha pasado? — Le entregué la taza y me senté a su lado en el sofá.
— Sient