Esta mañana, cuando Jeremy le había asegurado que prefería que estuviera furiosa con él, pero viva, una alarma se había encendido en ella. Él no le había impedido salir de la casa, no la había encerrado con llave porque seguramente esperaba que ella fuera obediente y le hiciera caso de no seguir investigando. O tal vez había pensado que Hammonds le ocultaría la verdad, y, por lo tanto, ella seguiría a oscuras.
Cuando él se fue en su auto, Jennifer había regresado a su habitación con el corazón