No la merece.
Una vez que estuvieron limpios y vestidos, Raúl se colocó la chaqueta y la gorra. Beatrice chilló por ello. Definitivamente era algo sensual de ver.

Al salir, la mujer no encontró a su secretaria en su sitio. Sintió alivio por eso, pero en cuanto la vio saliendo de la sala de juntas, sus mejillas se llenaron de calor.

—No te preocupes, Bea. Déjame pasar a tu galán por el estacionamiento.

Beatrice soltó una risita nerviosa. Él intentó robarle un beso en los pasillos pero ella se negó por las cámaras, por lo que él entendió. Luego de que Raúl estuviera en el estacionamiento más atrás bajó ella, subiendo a su SUV para no levantar sospechas.

Cualquier empleado, incluso el vigilante, si tan solo se atrevía a comentar que Raúl Meléndez había estado allí con frecuencia, todos unirían los puntos rápidamente.

Ahora ella sigue la limusina, con el corazón apretado.

Beatrice tiene su ginecóloga personal, a la que visita una vez al año. Pero él quiere asistir a una consulta con ella, escuchar lo qu
Vox Cor

¡Feliz navidad a todos! Espero que estén disfrutando de esta bonita historia. Gracias por el apoyo.

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