Miedo a saber.
Beatrice llega a su departamento en horas de la tarde. Habla con Karina sobre todo lo que está ocurriendo, informándole que ahora la hacker intentará recuperar los vídeos de esa hora perdida.
Tras despedirse de su amiga, Valentina le pide ver una película juntas, ella accede. Recuesta a su hija en su pecho la cual tiene el gato en su regazo, y ve cómo poco a poco la alcanza el sueño.
Entonces suspira, recostando a la pequeña del sofá. Lleva al gato a su cesta y luego regresa a su hija para llevarla a la cama. Después de ponerla allí, acaricia su cabello, su rostro angelical, y… su corazón se aprieta.
«¿Cómo no pude verlo? Son como dos gotas de agua», se dice a sí misma.
Ahora que es consciente de esto, le genera un poco de ansiedad ver a su hija por mucho tiempo porque solo puede recordarle a él.
Pero no tiene caso obligarse a sacarlo de su cabeza. No cuando es el padre de su hija. No cuando todavía no sabe la verdad de lo sucedido con los datos filtrados. No cuando… todavía lo ama.
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