Jordano Dominic Mackenzie III ¡Duele! ¡Duele tanto!
Abro los ojos lentamente, con esfuerzo, y apenas logro articular palabra. La luz de la mañana me ciega y siento mi cuerpo pesado, casi imposible de mover. ¿Qué demonios me está pasando? Sacudo la cabeza, tratando de encontrar respuestas... Giro la mirada y allí, tendida junto a mí, está la respuesta.
¡Maldita sea! ¿Qué está pasando?
Adela de las Casas duerme profundamente, desnuda, con la boca ligeramente abierta y respirando con pesadez, emit