Óscar se encontraba trabajando en su oficina, revisando atento algunas cotizaciones que solicitó, estaba atentó a lo que analizaba, cuando una llamada de su suegro lo hizo salir de las actividades que estaba realizando. Enseguida tomó su móvil y respondió.
—Francisco, buenos días —respondió con amabilidad.
Mondragón inhaló profundo y se aclaró la voz.
—Hola ¿Está Sam con vos? —indagó antes de proseguir.
Óscar frunció el ceño.
—No, estoy solo, ¿sucede algo? —cuestionó.
—Ya me entregaron