Días después.
Eran las seis de la mañana cuando Doña Esperanza se encontraba en la terraza del apartamento retirando las hojas secas de sus plantas, luego de finalizar una hora después las comenzó a regar. Luego de acabar con la jardinería, se encaminó hacia la cocina para tomar una veladora y encenderla en el retrato de su hija Nora.
—Visité a tu nieta —comentó—, se llama como tú. —Sonrió sin poder evitarlo—, estoy segura de que debes estar muy orgullosa de todo lo que tu hijo ha logrado —refi