Luego de salir del ascensor, Norita corrió a la puerta donde vivía Angelito y tocó con emoción el timbre. Segundos después Gaby abrió la puerta y le sonrió al verla.
—Estás muy guapa —expresó con alegría. —¿Quién te ayudó a lucir de esta manera? —observó al instante a Sam y ladeó sus labios.
—Hola tía Gaby —expresó sonriente—, mi mamá me ayudó a ponerme bonita para impresionar a Angelito —comentó modelando su atuendo, tal como solía hacerlo su mamá frente al espejo de la habitación.
—Wow, es