Capítulo 27

Sam se aclaró la garganta y presionó sus ojos. 

—Ya nos estamos haciendo cargo, gracias —expresó y se acercó al garrafón de agua para servirse en un vaso—. Además, esa decisión no depende de mí, sino de la mamá del niño —comunicó y lo miró a los ojos. 

—Lo comprendo, pero tengan en cuenta mi ayuda, no me gustaría que corriera peligro un pequeño, por falta de atención médica —comentó y se dirigió a la cocina a mover el caldo de pollo—. La

Angellyna Merida

Dicen que en dónde hubo fuego, cenizas quedan, y estos dos parece que desean volver a quemarse. ¿Qué opinan ustedes?

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