Samantha en la habitación parpadeó un par de veces, y luego recordó a sus hijos, entonces se sentó de golpe y frunció los labios tocándose la cabeza.
—AUH —Se quejó y sintió que la alcoba giraba con ella, cerró los ojos con fuerza—, no volveré a beber —susurró.
Esperó un par de segundos y luego como pudo encontró su móvil y observó la hora. Entonces tal y como estaba, con la ropa del día anterior, la blusa mal abrochada, el cabello enmarañado y el rímel corrido salió de la habitación, y agarrá