Angelito ladeó su rostro y sonrió con cariño al verlo llevar al bebé entre sus brazos.
—Claro que es necesario —respondió—, nosotros estamos casados y encima de todo nos tienen viviendo lejos —indicó—, relájate tío, esto pasa entre los que se quieren —mencionó con seguridad.
Norita escuchó unos susurros en su oído, sonrió y asintió.
—Dice la abuela, que como mi mamá te da el tesorito, y con eso te tiene contento, no te hacen falta tantos besos —repitió lo que doña Ofe le dijo. —¿Cuándo nos v