Manizales - Colombia.
Meses después.
Samantha caminaba por el parque en el cual solía jugar con sus padres y hermano cuando era niña. Empujaba con paciencia el coche en el que reposaba su bebé, mientras Óscar jugaba en los columpios con Norita. La mirada de la joven se iluminó y esbozó una amplia sonrisa al mirar a aquel apuesto joven que la esperaba sentado en una banca.
—¿Esperaste mucho tiempo? —cuestionó observándolo con ternura.
El joven se puso de pie y la miró a los ojos.
—Siem