Puerto Escondido, Oaxaca.
Óscar ingresó acompañado de Sam y Norita a uno de los restaurantes propiedad de su papá, caminaba con los dedos entrelazados de su esposa y del otro lado de su pequeña. Se detuvieron cuando el maitre, los dejó en la mesa de sus papás.
—Disculpen la demora —indicó—, me toca esperar a que finalicen de arreglarse mis dos mujeres —refirió reflejándose en los azules ojos de su esposa—. Creí que no tardaríamos después de que salieron de la casa ustedes —mencionó.
—Fuiste tú