Valeria
No debí haber aceptado.
Eso es lo único en lo que puedo pensar mientras camino hacia la que hasta este momento ha sido mi habitación y no puedo describir el alivio que siento al ver que Rosa que me está esperando dentro.
Los ojos de Rosa están fijos en mí y sé que está esperando mi reacción, pero solamente puedo dejarme caer en la cama, antes de llevar las manos a mi rostro y contener el grito de frustración que quiere salir de mí.
No sé por qué terminé aceptando, o bueno, en realidad s