Alessandro
Mis ojos no se alejan del rostro de la mocosa que se ha puesto pálido al escuchar mi pregunta.
No soy tonto, sé muy bien que su tía tiene que estar metida en el asunto, lo que no me explico es dónde demonios estaba Rosa si tenía ordenes explicitas de no dejarlas solas.
—Mocosa, te estoy haciendo una pregunta—Le digo, pero antes de que pueda responder, el abuelo llega hasta dónde estamos con una enorme sonrisa en el rostro.
—Valeria, cariño ¡Bienvenida a la familia!—le dice, antes de e