Valeria
El sonido de los monitores y el leve zumbido de las máquinas me hacen abrir los ojos con lentitud. Al principio, no sé dónde estoy. Miro a mi alrededor, confundida, y cuando veo las paredes blancas y el tenue olor a desinfectante, mi corazón da un vuelco.
Estoy en un hospital. Me incorporo con dificultad, sintiendo un leve mareo que me hace apoyar una mano en la cama. ¿Qué hago aquí? Mi mente está desordenada, y el miedo comienza a crecer dentro de mí.
—¿Qué… qué pasó? —murmuro para mí