La tensión era tan densa dentro de la sala que parecía formar parte del aire.
Nadie hablaba.
Nadie se movía.
Los periodistas mantenían sus bolígrafos preparados.
Las cámaras permanecían enfocadas.
Y todos los presentes observaban el centro del recinto con una expectación imposible de ocultar.
Porque aquella audiencia había dejado de ser una simple reapertura de investigación.
Ahora involucraba nombres poderosos.
Familias influyentes.
Y una posible conexión que nadie había visto venir.
Desde su