La mañana había llegado acompañada de una tensión imposible de ignorar.
No era una mañana cualquiera.
Era el día.
El día en que la investigación del caso Ricardo Alvear daría un nuevo paso.
El día en que Claudia Mendoza —ahora Claudia Vegetti— debía comparecer ante el tribunal.
Y el día en que Renata tendría que enfrentarse a su propia sangre en nombre de la justicia.
El cielo lucía despejado sobre la ciudad.
Los primeros rayos de sol se reflejaban sobre los enormes edificios de cristal cuando