MILDRED
Me desperté para ver a Morfeo afilando su espada. Estaba de espaldas a mí. Sonreí para mis adentros. No iba a olvidar la noche pasada. Me hizo sentir feliz y deseé que me lo hiciera una y otra vez. Aún no me había penetrado, pero había alcanzado mi clímax. Ahora que sé lo que se siente, no lo dejaré descansar. Me senté y me estiré.
"Buenos días, princesa", dijo sin mirarme.
"Buenos días, Morf... Morfeo".
Se giró hacia mí con una enorme sonrisa en la cara. "Está bien, puedes llamarme