MORFEO
"Morfeo", llamó mi madre.
Mi madre estaba resplandeciendo, rodeada de una luz brillante que me dificultaba verla. Me tendió una mano, pero cuando estiré el brazo para agarrarla, no pude. Era como si fuera producto de mi imaginación.
"Es hora de que dejes de castigarte", dijo, y su voz sonó como muchos ecos. "Tienes lo que siempre quise para ti. Sabes que siempre he querido que seas feliz".
"¿Cómo puedo ser feliz después de todo lo que hice?", pregunté.
"Tu salvación y tu tiempo están