"No me quedará otra opción que obligarte a hacerlo", dijo el hombre de la montaña.
El hombre de la montaña me alzó del saco de dormir una vez que Odín le indicó que había terminado de recoger sus cosas. Ordenó a Odín que llenara de ropa el saco de dormir y el suelo donde duerme y que los cubriera con pieles. Golpeé su espalda rígida y tosca cuando me echó sobre su hombro, pero sentí como si golpeara una madera mientras me sacaba por la ventana trasera. Odín fue el primero en salir y esperarnos