Era viernes, y era asueto escolar. Así que aquel día Allegra manejó hasta la fundación Yakamoz, estaba tan enfurecida, que cuando observó a la recepcionista y confirmó que Santiago Sanders estaba en su oficina, ni siquiera esperó que la anunciaran.
Allegra caminó de prisa y entró en aquella oficina, sin tocar la puerta.
Santiago alzó la vista, se puso de pie, incrédulo de verla ahí
—Allegra…
—¿Por qué no me buscaste? ¿Acaso es una de tus artimañas?
Santiago la miró con duda
—No… —estaba co